APRENDIENDO A DECIR ADIÓS
Cuando llegue al final del camino y el Sol se haya puesto para mí, no quiero ritos en una habitación llena de tristeza.
¿Por qué llorar por un alma que es libre al fin?
Échame de menos un poco, pero no por mucho tiempo, y no cabizbajo, recuerda el amor que una vez compartimos, échame de menos, pero déjame ir.
Porque este es un viaje que todos debemos hacer, y cada uno debe ir solo.
Todo es parte del plan del Maestro.
Me encuentro camino a casa.
Estoy bien.
Estoy en paz.
Pero me preocupas tú.
Cuando estés sola y tu corazón se sienta invadido
por la tristeza o la melancolía, acude a los amigos que conocemos, entierra tus pesares haciendo buenas obras.
Y avanza por el camino de tu vida.
Échame de menos, pero déjame ir.
Créditos a su autor
Ayari Guevara
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